El 18° Milagro Juvenil se realizó el sábado 29 de agosto en Salta. La propuesta comenzó en el Colegio Belgrano, incluyó espacios de formación, oración y adoración, continuó con una peregrinación hacia la Catedral y concluyó con la Misa presidida por Monseñor Mario Cargnello y la primera edición del MJ Fest.

Más de 3.600 jóvenes participaron el sábado 29 de agosto del 18° Milagro Juvenil, organizado por la Pastoral de Juventud de la Arquidiócesis de Salta. La convocatoria reunió a comunidades de distintos puntos de la provincia bajo el lema “Recibimos tu paz, y con alegría, compartimos tu amor”, que orientó los distintos momentos de la propuesta.

La actividad comenzó a las 15 en el Colegio Belgrano, donde se concentraron los participantes. La apertura estuvo acompañada por la animación de los servidores y las palabras del asesor de la Pastoral de Juventud, Padre Pedro Ríos, dando inicio a una tarde que combinó formación, oración y espacios de intercambio.

La convocatoria reunió a jóvenes de localidades como Cachi, Las Lajitas y Campo Quijano, entre otras comunidades salteñas. La recepción y las distintas dinámicas permitieron generar un espacio de participación antes de los momentos centrales de la celebración.

Uno de los ejes de la propuesta estuvo puesto en la formación. Los participantes pudieron acceder a talleres desarrollados también en el Seminario, donde se trabajaron temáticas vinculadas con el liderazgo, la santidad y el autoconocimiento. Las actividades buscaron abordar distintas dimensiones de la vida personal y comunitaria, combinando los contenidos con dinámicas y juegos.

La paz como eje de la oración

La propuesta tomó especial profundidad durante el momento de adoración, centrado en la paz, en sintonía con el lema de esta edición. La oración estuvo acompañada por las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro, que luego serían llevadas durante la marcha hacia la Catedral.

El mensaje de la jornada planteó así una doble dimensión: recibir la paz y transformarla en una actitud hacia los demás. La experiencia de oración dio paso posteriormente a uno de los momentos más visibles de la convocatoria.

A las 20:15,  los participantes iniciaron la peregrinación hacia la Catedral. Los cantos y la animación acompañaron el recorrido de las imágenes hasta el atrio del templo, donde estaba prevista la celebración de la Misa.

El mensaje de Monseñor Cargnello

A las 21 comenzó la celebración eucarística presidida por Monseñor Mario Cargnello, quien dirigió su mensaje especialmente a los jóvenes.

Uno de los ejes de sus palabras estuvo relacionado con las propias fragilidades y la necesidad de no permitir que ellas impidan responder al llamado de Jesús. El Arzobispo invitó a no tener miedo de decir que sí, de entregarse a Cristo y de asumir el servicio a los demás como parte de la propia vida.

El planteo también estuvo vinculado con el sentido de la existencia y la capacidad de poner los propios dones al servicio. En ese marco, llamó a procurar que la vida sea útil para los demás y a asumir la fe desde el compromiso.

Durante la celebración también destacó una expresión vinculada directamente con el lugar donde se desarrollaba la Misa: “La Catedral es la casa de todos, es la casa del peregrino”. La frase tomó particular relevancia luego de la peregrinación realizada por los participantes desde el Colegio Belgrano.

El mensaje de Monseñor Cargnello retomó así el sentido que había atravesado la jornada: una invitación a recibir la paz, asumir la propia realidad y responder desde la entrega y el servicio.

La primera edición del MJ Fest

La jornada incorporó este año una nueva propuesta. Por primera vez se realizó el MJ Fest, que tuvo lugar en el atrio de la Catedral entre las 22 y la medianoche.

La iniciativa surgió a partir de una situación observada en ediciones anteriores: muchos participantes permanecían en los alrededores de la Catedral después de la Misa. Frente a ello, la organización creó un espacio para continuar el encuentro a través de la música y la cultura.

La primera edición contó con tres grupos musicales, propuestas de danza y expresiones de folcklore, prolongando la celebración después de la actividad litúrgica. La propuesta mantuvo además una dimensión solidaria. Desde la organización se solicitó a los participantes llevar alimentos no perecederos destinados a colaborar con quienes más lo necesitan.